Celebración del Triduo de Nuestra Señora de la Caridad

Los pasados días 12, 13 y 14 de septiembre celebramos el Solemne Triduo en honor a Nuestra Señora de la Caridad.

Cada día se llevó a cabo el rezo del Santo Rosario y una posterior Eucaristía. Además, el primer día tuvo lugar la XXIX Exaltación a la Virgen de la Caridad pronunciada por nuestro hermano D. Ángel Torrico Ledesma, que compartió sus palabras dedicadas a la Virgen y acercó a todos los hermanos a ella a través de su testimonio de vida en la Cofradía.

En el segundo día de Triduo se realizó la presentación de los hermanos más pequeños a Nuestra Señora de la Caridad para que bajo su maternal cuidado crezcan rodeados de amor, cariño y protección. Por otro lado, también se hizo entrega de un homenaje a la familia de Javier Gallardo, hombre de trono de la Virgen que falleció el pasado Domingo de Resurrección, como símbolo del abrazo eterno con su familia y la fe de saber que ya descansa eternamente bajo su protector manto.

Tras la Eucaristía del tercer día de Triduo, que estuvo acompañada musicalmente por la coral Ubi Cáritas, se otorgó un reconocimiento a los hombres de trono que cumplían diez años acompañando a la Virgen en los varales. Finalmente, se quiso poner en valor la labor del Muy Ilustre Señor D. Alejandro Escobar Morcillo, guía espiritual de nuestra hermandad, que deja atrás esta etapa al frente de la parroquia, y se le hizo entrega de un cuadro de la Santísima Virgen de los Dolores para que recuerde el eterno cariño de sus hermanos de la Cofradía.

Por último, el martes 15, Nuestra Madre de la Caridad estuvo expuesta en devoto besamanos y al término se hizo una oración para compartir un momento junto a Ella y nuestros hermanos, poniendo fin a los días de celebración.

 

“Eres Tú esa Madre buena a la que tantas veces hemos buscado con la mirada; esa Madre que permanece cuando todo cambia; esa Madre a la que generaciones de hermanos han confiado sus alegrías, sus preocupaciones, sus pérdidas y sus esperanzas. Dios te salve, Reina de la pureza.”

(D. Ángel Torrico Ledesma)

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