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Celebramos Ntra. Sra. de Consolación y Correa, Patrona de los Agustinos

Según atestiguan las fuentes documentales del archivo de nuestra Hemandad, en los años treinta del siglo pasado, la Cofradía del Cristo del Amor colaboraba en la preparación y participaba en los actos en honor de la Patrona de la Orden Agustiniana con sus insignias y con la presencia de sus cofrades. Ochenta años después, respondemos a esa tradición con sentimiento de pertenencia a la familia agustiniana. 

Así, el domingo 6 de septiembre, una representación de hermanos de la Cofradía del Amor y la Caridad con la Hermana Mayor a la cabeza, hemos celebrado un año más en la iglesia de San Agustín, la festividad de la Virgen de Consolación y Correa.

La celebración comenzó con la procesión claustral, abierta por acólitos de la Hermandad que portaban la cruz alzada en la que aparece una miniatura que reproduce la efigie del Cristo del Amor, escoltada por ciriales. Los turiferarios daban paso a la imagen de Nuestra Señora, portada sobre unas andas de mano y adornadas con un sencillo detalle de rosas blancas y nardos. Acompañaron a la Virgen en el breve deambular circulando el templo, el Viceprior y Rector del templo de San Agustín, Fr. Justo Díaz Villarreal, OSA, que portaba el bastón de Hermano Mayor de la Cofradía, nuestra Hermana Mayor, Mª Carmen Ledesma, y los Hermanos Mayores de la Cofradía de la Pollinica -con sede en la misma iglesia- y de la Archicofradía de Nuestra Señora de los Dolores de San Juan. Tras ellos, un grupo de cofrades que fueron rezando la coronilla agustiniana o de Nuestra Señora de Consolación y Correa, oración propia de la Orden y de sus fraternidades laicales, que consiste en ir desgranado los artículos del Credo, ilustrando cada uno con una cita de San Agustín tras la que se reza un Ave María, de modo que se hicieron doce estaciones o paradas para la oración, coincidiendo con las capillas laterales del templo. La procesión terminó con el rezo de la Salve tras la cual se pasó a la celebración de la Eucaristía.

Ya en la Misa, Fr. Justo, tras hacer referencia a la tradición histórica que se renovaba con la participación de nuestra Cofradía y al signo de fraternidad y eclesialidad que suponía la presencia de otras hermandades en el mismo acto, centró su homilía en el Año de la Misericordia que comenzará el próximo día de la Inmaculada, profundizando en ese atributo de Dios, Padre de Misericordia, con ecos del año teresiano que está cercano a clausurarse.

Una vez más, hemos podido sentirnos en casa al compartir el Pan y la Palabra, en confianza y con cercanía, en San Agustín.

La advocación de Nuestra Señora de Consolación y Correa  es antiguaen el seno de la Orden. Recordamos la leyenda para centrar luego el interés en los pocos datos que poseemos con carácter histórico. Santa Mónica derramaba muchas lágrimas ante Dios en favor de su hijo Agustín, desviado de la fe que ella le transmitiera en su infancia. La Virgen le habría consolado en su oración ferviente anunciándole la vuelta de su hijo a la Iglesia y le exhortó a expresar su penitencia vistiendo hábito negro y ciñéndose con una correa del mismo color. Hasta aquí la leyenda. Según los datos históricos, en su origen, ningún lazo especial relaciona a esta advocación con la Orden Agustiniana.

Consta que a mediados del siglo XV los agustinos veneraban en el norte de Italia una imagen de María, invocada bajo este nombre. En 1575 la cofradía fundada en Bolonia para dar culto a la Virgen de Consolación se unió a la de los Cinturados de San Agustín. La archicofradía adoptó el título de “Cinturados de San Agustín y de Santa Mónica” bajo la advocación de Ntra. Sra. de la Consolación. A partir de entonces la devoción y el culto se propagaron constantemente, favorecidos por los Papas y por el celo de los agustinos.

La iconografía tradicional nos muestra a la Virgen con el Niño en brazos, ofreciendo la correa del hábito agustino a San Agustín y su madre Santa Mónica, ambos arrodillados a sus pies. Así la podemos ver en la capilla que tiene dedicada en la iglesia de San Agustín de Málaga y en el trono de Nuestra Señora de la Caridad, en una de las cartelas laterales.

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