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Crónica Viernes Santo 2021

Amanecía otra mañana de Viernes Santo en el Barrio de la Victoria. El Santísimo Cristo del Amor y la Dolorosa aguardaban en el Santuario para el Via Crucis y, además, Nuestra Señora de la Caridad era testigo de ello por primera vez. A las 9 de la mañana se abrían las puertas del templo para que los malagueños pudieran contemplar a los Sagrados Titulares.

Antes de entrar por la puerta ya se divisaba el esbelto altar de cultos sobre el que aparecía Nuestra Señora de la Caridad. Iba vestida como si se ubicara esa mañana en el trono esperando a que se abran las puertas de la Casa Hermandad para que suenen los primeros toques de campana en la tarde del Viernes Santo. Destacaba su posición elevada rodeado por los arbotantes de su trono de una forma similar a la que Fernando Prini ha proyectado para las andas del Cristo del Amor. El manto procesional bordado por Leopoldo Padilla remataba el conjunto y, a sus pies, el relicario de San Marcelino Champagnat. En las manos llevaba la medalla de oro de D. Alfonso Sell Aloy -presidente de la Agrupación de Cofradías- en conmemoración a la centenaria efeméride así como la medalla de nuestro vestidor

El Cristo del Amor se encuadraba en el centro de las dos capillas erguido sobre su clásico monte de corcho. La luz tenue se reflejaba en el pecho del Señor que podía contemplarse en 360º, como si en una caja de tela se situara. Diversos atributos pasionistas se podían adivinar en el monte: los dados, el cáliz o la lanza, entre otros. Sus sienes portaban una corona de espinas dorada al igual que en épocas pasadas. La escena entre el silencio que había en esa mañana era sobrecogedora.

Durante toda la jornada distintas cofradías y entidades públicas quisieron acompañarnos. Nuestro agradecimiento a todos los medios de comunicación, músicos, cofrades y fieles por su acudir al encuentro de nuestros Sagrados Titulares, así como por la multitud de ofrendas florales recibidas.

A las 11 tuvo lugar el tradicional Via Crucis pero, esta vez, en vez de ser el Cristo del Amor, fue el Lignum Crucis parroquial el que se movió de estación en estación. Mientras tanto el templo continuaba abierto para la veneración de los titulares. Poco después de finalizar el rezo iba a dar comienzo el concierto de marchas procesionales en la Plaza del Santuario. La Banda de Música Maestro Eloy García de la Archicofradía de la Expiración interpretó seis composiciones de la cruceta musical que habitualmente acompaña el caminar de Nuestra Señora de la Caridad.

La veneración continúo de forma ininterrumpida durante toda la jornada y a las 16:30 nos uníamos a la comunidad para conmemorar la Cena del Señor en los Oficios. Caía la tarde cuando celebramos el acto conmemorativo de la salida procesional. A través del rezo y meditación de las Siete Palabras recorríamos las últimas palabras del Señor en la Cruz. Un tenebrario con 15 velas se situaba bajo el crucero de la Iglesia. Con cada una de las Palabras se iba apagando un par de velas hasta que quedó una encendida como símbolo de la espera de la Pascua. Un coro gregoriano participó en la parte musical así como la saetera Luz María.

Se cerraron las puertas del Santuario pero antes se leyó Corintos 13, al igual que en cada encierro. El Viernes Santo -atípico- concluía con unas peticiones espontáneas a los pies del Cristo del Amor y de la Virgen de la Caridad. Que Ellos recojan todas nuestras intenciones e intercedan por el fin de la pandemia.

 

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