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Unidos para recuperar la Capilla de San Miguel

Cuenta la historia que está enterrada con el abrigo que llevaba el día del naufragio. El barco que las llevaba de Cádiz a Sevilla se hundió en el Estrecho y, con él, sus dos hijas pequeñas. Antes había perdido a su hijo Manuel y a su marido, Manuel Agustín Heredia. Forjó su carácter y su leyenda en vida como aquella metalurgia malagueña del XIX espoleada por la pujante burguesía a la que representaba ella misma, Trinidad Grund, uno de los muchos personajes de la historia de Málaga que fueron enterrados en el Cementerio de San Miguel. 

Una nómina que incluye a creadores como Salvador Rueda, Antonio Muñoz Degrain, José Moreno Carbonero, Eduardo Ocón, José Nogales o Jane Bowles. El general Torrijos y sus compañeros de armas también fueron enterrados allí antes de que sus restos se trasladaran bajo el obelisco que recuerda su gesta contra el absolutismo en la plaza de La Merced. Son algunas de las historias que brinda la necrópolis levantada sobre uno de los promontorios de Capuchinos. Un recinto de estilo neoclásico construido en 1829, testigo del devenir de la ciudad durante los dos últimos siglos, que poco a poco intenta recuperar el esplendor perdido.

Al menos lo hará su capilla, edificada en 1837 y restaurada once años más tarde por la familia Heredia. Sus dorados y policromías serán recuperados a partir de las próximas semanas por un grupo de alumnos de la Escuela de Bellas Artes San Telmo, gracias al convenio firmado con la Fundación Jorge Rando, que financiará el proyecto. «Esperamos que los trabajos comiencen en las próximas semanas y la previsión es que de desarrollen a lo largo del curso», avanza el artista Jorge Rando, cuya fundación promueve el museo que llevará su nombre que enfila la recta final de su construcción en el barrio de El Molinillo.

Tanto es así, que Rando espera que los trabajos de edificación terminen en breve. Un calendario en el que ya traza la inauguración del Museo Jorge Rando: la primera quincena de mayo. Para entonces está prevista la apertura de un equipamiento cultural que ha supuesto una inversión superior al millón y medio de euros, sufragados casi a partes iguales por el Ayuntamiento de Málaga y la propia Fundación Jorge Rando.

«Queremos que el museo sea algo así como la sala de estar del arte en Málaga, por eso nuestro deseo principal es que esté abierto a Málaga y ayude a los malagueños», avanza el artista. En ese afán se enmarcan, por ejemplo, los distintos acuerdos con la Escuela de San Telmo, cuyos alumnos recuperan desde el pasado curso la capilla del convento de las Mercedarias situado junto al Museo-Fundación Jorge Rando, que contará con alumnos de San Telmo en la puesta en marcha del recinto.

«Se trata de un conjunto de intervenciones inscritas en el programa de prácticas de estudiantes en empresas», detalla el director de la Escuela de Arte San Telmo, Juan Martín Segura, quien añade que los alumnos realizarán los trabajos por la mañana y acudirán a las clases en el turno de tarde.

La vertiente pedagógica

Junto con el centro educativo, el Museo-Fundación Jorge Rando sigue tejiendo su red de colaboraciones institucionales antes de presentarse en sociedad. «Estamos en conversaciones con el Instituto Cervantes para dar a conocer el proyecto en sus sedes de Hamburgo, Bremen, Berlín y Viena», adelanta Rando, que desde hace meses mantiene contactos con numerosas entidades españolas y extranjeras para dar a conocer el proyecto cultural promovido en una de las zonas más deprimidas de la capital.

Un museo que también perfila su vertiente pedagógica. «Tiene que ser uno de los pilares de nuestra actividad, por eso hemos elaborado propuestas educativas específicas para cada nivel de estudios, desde los alumnos de Primaria hasta los de Secundaria, con actividades y visitas guiadas adaptadas a cada caso», establece el artista malagueño, exponente de la corriente expresionista que centrará el discurso del museo. Un proyecto soñado por Rando desde hace años y cada vez más cerca de convertirse en realidad.