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Presentado el nuevo trono del Cristo del Amor

El miércoles 11 de marzo se presentó el nuevo trono procesional del Santísimo Cristo del Amor y la Santísima Virgen de los Dolores. El acto, celebrado en la Casa Hermandad, reunió a hermanos, devotos, cofrades y representantes del ámbito cultural y social en una cita muy especial.
La presentación contó con la intervención del hermano mayor, Álvaro Guardiola, así como con la disertación de Pedro Enrique Alarcón Ramírez, encargado de ofrecer una lectura artística, patrimonial y simbólica de la obra. Este acto culmina un largo proceso de trabajo que comenzó en 2018 con el encargo del diseño al recordado Fernando Prini y que ve ahora la luz.
El nuevo trono acompañará a partir de ahora al Santísimo Cristo del Amor en su estación de penitencia, ofreciendo un nuevo marco procesional concebido desde la identidad propia de la cofradía, el arraigo en su historia y una decidida voluntad de excelencia artística y catequética.

Una obra nacida de la historia, la fe compartida y el esfuerzo de toda la hermandad
En su intervención, el hermano mayor de la corporación, Álvaro Guardiola, situó este estreno en continuidad con el espíritu fundacional de la cofradía, recordando el mandato recogido en los estatutos de 1923, cuando la hermandad fue erigida con el propósito de dar culto y sacar procesionalmente la imagen del Santísimo Cristo del Amor. Cien años después, señaló, aquel anhelo fundacional sigue plenamente vivo y encuentra en este nuevo trono una expresión renovada.

Guardiola definió la culminación del proyecto como una nueva página en la historia de la corporación, fruto de años de esfuerzo, constancia y fidelidad. Recordó que la obra ha sido impulsada a lo largo del tiempo por distintas juntas de gobierno desde que fuera encomendada en 2018 a Fernando Prini por la entonces hermana mayor Mari Carmen Ledesma, con el objetivo de enriquecer y ampliar las andas procesionales del crucificado.

El hermano mayor quiso además subrayar que este estreno no debe entenderse como un ejercicio de vanidad, sino como un acto de memoria y de continuidad histórica. En ese sentido, evocó la trayectoria patrimonial de la cofradía, desde el primer altar itinerante tallado por Antonio Barrabino en 1924 hasta el trono que ha acompañado al Cristo del Amor desde la década de los cincuenta. También tuvo palabras de recuerdo para quienes cimentaron la vida de la hermandad a lo largo del tiempo, mencionando de forma expresa a su fundador, Juan Rodríguez Gutiérrez, así como a otros nombres esenciales en la historia de la corporación.
Uno de los aspectos más significativos de su intervención fue la reivindicación del equilibrio entre patrimonio y caridad. Guardiola destacó que, desde el inicio de los trabajos en 2021, la obra social de la hermandad ha destinado a la caridad una cuantía equivalente a la mitad del valor total del trono, subrayando así que la belleza del culto solo se comprende plenamente cuando camina de la mano del auxilio al prójimo.

Igualmente, expresó su agradecimiento a todos los que han hecho posible este proyecto. De manera especial, reconoció la labor de los artistas y artesanos que han intervenido en la ejecución de la obra, así como la implicación del Cabildo General, de la junta de gobierno, de la comisión coordinadora del proyecto, de los benefactores y de cuantos han sostenido con su ayuda material y humana este largo proceso. También tuvo palabras de afecto para los vecinos de la calle Fernando el Católico y del barrio de la Victoria, agradeciendo su comprensión ante las molestias derivadas de los trabajos y del propio estreno.

Asimismo, el hermano mayor agradeció la presencia y colaboración de Pedro Enrique Alarcón Ramírez, encargado de presentar la obra, destacando tanto su perfil intelectual y artístico como la vinculación personal y afectiva que lo unía a Fernando Prini. Del mismo modo, reconoció el papel de los medios de comunicación, y especialmente de 101TV, por contribuir a dar difusión a un momento de especial trascendencia para la cofradía.

Un trono de vocación definitiva, concebido desde la identidad de la cofradía
La segunda parte del acto estuvo marcada por la intervención de Pedro Enrique Alarcón Ramírez, quien ofreció una detallada lectura de la obra desde el punto de vista artístico, simbólico y patrimonial. Su presentación estuvo atravesada, además, por el recuerdo emocionado a Fernando Prini, autor del diseño, cuya figura fue evocada no solo desde la admiración profesional, sino también desde la cercanía de una amistad profunda.
Pedro Alarcón explicó que el nuevo trono del Santísimo Cristo del Amor nace como una obra coral y poliédrica, en la que confluyen distintas sensibilidades artísticas y oficios especializados, integrados con notable armonía a partir de la idea original de Fernando Prini. Desde sus primeros bocetos, el diseñador planteó un conjunto de fuerte personalidad, basado en una arquitectura de perfiles sinuosos, con referencias al barroco y a la escenografía procesional, y con una disposición singular del grupo escultórico, retrasado respecto al eje central para acentuar su lectura visual en movimiento.
Uno de los conceptos más destacados de la presentación fue el de la atemporalidad. El nuevo trono no se concibe como una pieza sujeta a modas pasajeras, sino como una solución de vocación definitiva, capaz de enlazar la tradición de la cofradía con su imagen futura. En esa línea, el proyecto recupera atributos iconográficos que refuerzan la lectura devocional y catequética del conjunto, como las potencias del Cristo, la diadema de la Virgen, la corona de espinas, el titulus crucis o diversos elementos simbólicos vinculados a la tradición histórica de las imágenes.
También se subrayó el acierto del nuevo canon de proporción, pensado para realzar la contemplación del grupo escultórico y corregir desajustes arrastrados durante décadas. El proyecto busca que todos los elementos del conjunto confluyan visualmente hacia el rostro del crucificado, reforzando la centralidad devocional de la imagen y la armonía general del altar itinerante.

La talla, el dorado y la ejecución material del proyecto
En el desarrollo de la obra ha sido decisiva la interpretación material del diseño por parte de los distintos artistas y talleres. La talla en madera ha corrido a cargo de Manuel Toledano, cuya labor fue destacada por su capacidad para convertir en volumen la arquitectura dibujada por Prini y enriquecerla mediante soluciones de gran complejidad técnica y notable sutileza visual. La ejecución incorpora juegos de curvas y contracurvas, correcciones ópticas, transiciones entre planos y un tratamiento dinámico de los elementos arquitectónicos y vegetales que intensifican la expresividad del conjunto.
La carpintería, ebanistería y estructura interior han sido realizadas por Miguel Molina, autor asimismo de la nueva cruz procesional, ejecutada con diferentes maderas nobles y conforme a una tradición formal vinculada al barroco y al renacimiento de Andalucía oriental. Esta pieza se integra con naturalidad en el conjunto y refuerza la nobleza y coherencia estética de la obra.
Por su parte, el dorado ha sido realizado por Tomás Fernández, que ha desarrollado un trabajo de especial riqueza matérica, alternando superficies bruñidas y mates, texturas y acabados capaces de dotar al trono de profundidad, vibración y una apariencia de obra asentada en el tiempo. A ello se suma la intervención de José Garciaga, responsable de los acabados de impronta pétrea y de los efectos marmóreos que recorren molduras, fondos y distintos elementos del conjunto, en un diálogo visual muy cuidado con el dorado y la talla.
La orfebrería ha correspondido a Miguel Ángel Martín, del taller Orfebrería Montenegro de Fuengirola, autor de distintas piezas del programa iconográfico y ornamental, entre ellas los tallos de azucenas y cardos dispuestos tras la cruz del Señor, así como otros elementos concebidos con un lenguaje plenamente integrado en la estética general del trono.

Una catequesis plástica en torno al Amor
Uno de los aspectos más singulares de la obra es su dimensión catequética. El trono incorpora en sus cuatro capillas un programa iconográfico ejecutado por el escultor Abraham Ceada, que convierte el conjunto en una verdadera meditación visual sobre el amor cristiano.
En la capilla frontal se representa el Lavatorio, como imagen del amor entendido como servicio y entrega. En el lateral derecho aparece la parábola del Buen Samaritano, como expresión de la compasión que no pasa de largo ante el dolor ajeno. En el lateral izquierdo se desarrolla la escena del Buen Pastor, símbolo de la ternura de Cristo que no olvida a ninguno de los suyos. Y en la parte trasera se dispone el Sermón de la Montaña, presentado como proclamación de las Bienaventuranzas y de esa revolución del amor evangélico que atraviesa toda la obra.
De este modo, el nuevo trono del Santísimo Cristo del Amor trasciende la mera dimensión patrimonial para convertirse también en un discurso visual sobre la fe, la caridad, la misericordia y la identidad espiritual de la cofradía.

El nuevo trono del Santísimo Cristo del Amor nace desde el respeto a la tradición, la excelencia artística y la profundidad simbólica, y se dispone ya a iniciar su camino por las calles de Málaga como nuevo altar itinerante del crucificado con la culminación de un proyecto largamente anhelado que aúna memoria, devoción, arte y compromiso cristiano.

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